Empresarios latinoamericanos priorizarán el fomento de comunidades sostenibles

Con el propósito de promover la transformación de la inversión privada y las prácticas sociales en América Latina para el desarrollo de comunidades sostenibles, diversos directivos de compañías representativas del Perú se reunieron el pasado 27 de noviembre en una mesa redonda para compartir experiencias exitosas e incentivar iniciativas conjuntas para la adecuada gestión social con sus comunidades de entorno. 

“El sector empresarial, un aliado para construir comunidades sostenibles”, fue el principal tema de debate organizado por RedEAmérica, a través del cual las fundaciones empresariales y empresas socias de la Red compartieron iniciativas para el desarrollo sostenible de las comunidades: la importancia de ofrecer productos o servicios que crean valor; operaciones que tengan en cuenta criterios territoriales y sociales; la creación de redes de valor con criterios de inclusión social; y la promoción de entornos socio políticos que construyan comunidades sostenibles.

Promueve equidad para el desarrollo de habilidades de los niños y niñas de los Departamentos de Casanare y Meta, en los llanos orientales de Colombia

La Fundación Oleoducto Vivo, de ODL Bicentenario, cierra por este año y de manera exitosa, el Programa de Jornadas Complementarias de la línea de acción de Educación Básica, que tiene como objetivos promover el uso adecuado del tiempo libre de la población escolarizada, permitir mejoras en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo de habilidades para la vida de los niños y adolescentes de las zonas de influencia.

Fundación Caicedo González Riopaila Castilla, apoyó la construcción de las agendas ciudadanas de Florida, Pradera y Zarzal En El Valle Del Cauca, Colombia

La Fundación estuvo presente en el mes de octubre en los Foros de Candidatos para la presentación de las Agendas Ciudadanas de Zarzal, Pradera y Florida, visionadas al año 2032 y la firma del compromiso de los candidatos que aspiraron gobernarlos, para la inclusión de las iniciativas de las Agendas Ciudadanas en los Planes de Desarrollo Municipales 2020 – 2023 (PDM) que desarrollarán durante su periodo.

APAP recibe en la Categoría Oro el Sello RDIncluye, por tercer año consecutivo

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS) reconocieron, por tercer año consecutivo, a la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), miembro de la Red en República Dominicana, con el “Sello RDIncluye”, por las iniciativas implementadas como parte de su estrategia de inclusión financiera de personas con discapacidad APAPTodos.

Ser inclusivo es un buen negocio para las empresas

Colombia podría aumentar su PIB entre 5,3 y 6,9% si incluyera laboralmente a la población con discapacidad, según los cálculos del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Trabajo OIT .

¿Cómo impulsar diálogos de calidad entre empresa y comunidad?

Con el tema “Diálogos que construyen y transforman”, RedEAmérica realizó dos webinars el pasado 17 de octubre y 5 de noviembre para conversar junto con sus miembros sobre la importancia del diálogo para transformar conflictos, elementos para un diálogo de calidad y lecciones aprendidas. Ya están las grabaciones disponibles. 

Riego tecnificado mejorará gestión del agua en el campo, en Cajamarca, Perú

Ocho sistemas de riego tecnificado por aspersión fueron inaugurados, el lunes 21 de octubre, en los distritos de Los Baños del Inca y La Encañada, ubicados en la provincia de Cajamarca, al norte de Perú, a través de un trabajo concertado entres autoridades distritales, la Junta de Usuarios del Río Chonta, el Programa Subsectorial de Irrigación (PSI) del Ministerio de Agricultura y Riego y ALAC | Yanacocha, miembro de la RedEAmérica. 

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Covid-19 y sostenibilidad
Sofía Muriel Contreras
/ Categories: Noticias, 2020

Covid-19 y sostenibilidad

* Artículo de opinión del Dr. José Mármol, Vicepresidente Ejecutivo de RRPP y Comunicaciones del Grupo Popular en República Dominicana

Para nadie es un secreto que una vez superada esta pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, en adición a la estela de miles de fallecidos y de millones de infectados en el mundo, tendremos también que padecer las consecuencias sociales directas de la catástrofe económica global que también tendrá el sello de la enfermedad y que se presume peor que los colapsos de 1929-1930 y de 2008.

Se trata de un desafío imprevisto para los Estados, más allá de la corriente política, económica o ideológica que los sustente.

Un primer impacto severo a escala planetaria de la pandemia sobre la economía lo sufrió el precio del petróleo, que ha afectado los mercados y ha mermado, cuando no postergado, su dinamismo, junto a otros factores causales como la caída del consumo y de las bolsas de valores, la merma o inactividad de la producción en muchas empresas, con la consecuente pérdida de empleos y la incertidumbre sembrada en millones de familias en el planeta.

La caída negativa del crecimiento económico en este año 2020 ya ha sido pronosticada por organismos especializados como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con excepción de pocos países, entre ellos el nuestro, que tendrían probabilidad de cero crecimiento, en vez de números rojos.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al dimensionar el descenso de la economía en la región, sugiere prever la oportunidad de establecer la magnitud del esfuerzo para un retorno a la normalidad, es decir, a una nueva normalidad, que no significará en modo alguno una vuelta a las condiciones existentes antes de la pandemia. 

Este principio deja claramente planteado que la situación exige de cambios estructurales en la organización de la producción y el consumo, con impacto en lo laboral y el bienestar social.

En la economía dominicana, el golpe asestado a dos fuentes de ingresos como son las remesas y el turismo, último que afecta toda una cadena de valor vinculada a la producción agrícola, las finanzas, el transporte, así como pequeños y medianos comercios de bienes culturales y artesanales, además de los empleos directos e indirectos generados, constituye un grave reto para el Estado, el empresariado y la sociedad, que solo puede ser superado si el vínculo entre los sectores público y privado se muestra cada vez más fuerte y compacto, y si ambos son conscientes del sacrificio que la crítica coyuntura impone para la continuidad de la institucionalidad jurídico-política democrática y de la libre actividad empresarial en el país.

La sostenibilidad, que en pocas palabras procura el desarrollo con énfasis en el equilibrio entre los componentes económico, social y medioambiental, cuyos principios básicos han calado hondo en la mentalidad empresarial y en las instituciones públicas del mundo globalizado, aunque con vergonzosas excepciones, ahora es más necesaria que nunca para la construcción de la nueva normalidad pospandémica.

No cabe duda de que la primera responsabilidad de una empresa es generar utilidades, en base a un modelo ético y responsable de negocios.

Pero, la empresa no podría crear beneficios si la sociedad y las instituciones colapsan.

Una lección que puede legar a la humanidad la pandemia de la Covid-19 es comprender que la recuperación y el crecimiento económico deben darse en un entorno sostenible, que armonice los intereses público, privado y no lucrativo en alianzas robustas, y donde la actividad económica no atente contra el medioambiente y el bienestar social.

Antes que postergar la sostenibilidad y su ecosistema de impactos, por causa de la crisis sanitaria, ha llegado la hora de apostar a ella sin remedos.

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