Promoción de políticas inclusivas
y espacios de concertación10

Los programas de desarrollo comunitario que adelantan las fundaciones y empresas están insertos en contextos institucionales y mediados por condiciones y reglas definidas en parte por la política pública. En esta perspectiva, la dinámica del desarrollo de base depende en este contexto institucional.

Unas instituciones democráticas sólidas, participativas e incluyentes facilitan el desarrollo comunitario y el reconocimiento de la acción colectiva de las poblaciones pobres y tradicionalmente excluidas. Apoyar procesos que promuevan políticas públicas incluyentes y fortalezcan Espacios Públicos de Concertación Local (EPCL) donde puedan participar activamente las organizaciones de base tiene entonces mucha relevancia para las fundaciones y empresas interesadas en el desarrollo de base.

En América Latina han surgido en los últimos años diversos experimentos con diseños institucionales participativos que facilitan el desarrollo comunitario y la participación de comunidades pobres en la concertación pública. Nos referimos a experimentos tales como el presupuesto participativo y los consejos gestores de salud en Brasil y otros países de la región, la planeación participativa y las asambleas constituyentes en diversos municipios de Colombia o las mesas de concertación en Perú, por ejemplo.

La participación de las "voces de los pobres" en estos espacios es importante para que:


  1. Entren en la agenda pública los problemas relacionados con la pobreza y la exclusión.
  2. Se promueva la participación de los afectados en el diseño de las soluciones.
  3. Se distribuyan los recursos públicos de forma más equitativa.
  4. Se fortalezca la vida asociativa y se democratice el poder local.
  5. Se generen instituciones públicas abiertas a la participación equitativa de las organizaciones de base
  6. Se genere confianza en la acción colectiva pública y se amplíen las formas de participación social

Teniendo en cuenta las asimetrías de poder (en capacidades, información y recursos) existentes en estos espacios de participación, las fundaciones pueden jugar un papel importante en ayudar a equilibrar el campo de acción. Las siguientes son algunas opciones posibles: fortalecer las capacidades de las organizaciones para su participación en espacios públicos de deliberación; promover nuevos tipos de liderazgos orientados a la acción pública; desarrollar proyectos que amplíen el acceso y utilización de información relevante para procesos locales concertados; incentivar el acceso permanente a información pública útil, comprensiva y oportuna y facilitar el control ciudadano de las entidades públicas y privadas locales.

Las fundaciones y empresas pueden contribuir al desarrollo de políticas públicas y a la ampliación de oportunidades de participación de las organizaciones comunitarias en espacios públicos con dos estrategias complementarias. La primera es la ya expuesta de apoyo directo las organizaciones comunitarias para que puedan fortalecer sus capacidades de participación e incidencia en política pública. La otra estrategia es indirecta y consiste en el involucramiento de la empresa o fundación en la orientación e influencia en la promulgación de políticas públicas que mejoren las oportunidades de las organizaciones comunitarias. Este es el caso de la alianza para diseñar y promover el Centro de Gestión Comunitaria que describiremos a continuación.

La alianza para la creación del Centro de Gestión Comunitario. La creación de una política para el desarrollo comunitario y de una institución pública (el Centro de Gestión Comunitario) de formación fue la estrategia diseñada para superar la desarticulación y poca pertinencia de la amplia oferta de capacitación existente en Bogotá. Para el año 2000, de acuerdo con el estudio realizado por Corporación Raíces, al menos 13 organizaciones estatales y 4 privadas ofrecían capacitación y acompañamiento para fortalecer a cerca de 1.500 organizaciones comunitarias de la ciudad, pero esta oferta educativa estaba desarticulada, no atendía las necesidades de las organizaciones beneficiadas y duplicaba los esfuerzos de formación en el mismo grupo de líderes, sin lograr un impacto significativo en el mejoramiento de las organizaciones.

Para el diseño e implementación de esta estrategia se creó una alianza establecida entre la Fundación Corona, la Universidad Minuto de Dios, la Universidad Santo Tomás y la Alcaldía de Bogotá con sus diferentes entidades relacionadas con temas de desarrollo comunitario (el Departamento Administrativo de Acción Comunal – (DAAC)-, la Secretaría de Gobierno y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo – (IDCT).

Las líneas de trabajo que este grupo de instituciones acordó fueron las siguientes:


  1. "Promover la formulación de políticas y programas de participación y organización ciudadana distrital para el fortalecimiento de la organización social.
  2. Diseñar y poner en marcha estrategias integrales de formación, acompañamiento, información e investigación.
  3. Definición de una estrategia institucional para consolidar el nodo articulador entre la oferta y la demanda de servicios a las organizaciones ciudadanas, a mediano y largo plazo.
  4. Promoción y difusión del convenio para vincular nuevos socios y canalizar recursos técnicos y financieros de agencias nacionales e internacionales".

Esta alianza era para los privados una forma de ampliar la escala y trascender sus estrategias directas de apoyo y acompañamiento a las organizaciones comunitarias y para las instituciones públicas, una posibilidad de contar con la experiencia acumulada de instituciones privadas en la orientación de políticas pública de su interés.

La alianza y la política pública para crear el Centro de Gestión Comunitario no prosperaron por diferentes motivos que pueden ser analizados en un documento sobre este caso. Sin embargo, esta opción de creación de alianzas público-privada para diseñar políticas favorables al desarrollo comunitario sigue siendo una estrategia a considerar por las fundaciones si pretenden ampliar la escala de su acción y comprometer a los gobiernos en el desarrollo comunitario centrado en el fortalecimiento de capacidades.


10 Este aparte retoma elementos del análisis y de las conclusiones del documento: El desarrollo de base y los espacios públicos de concertación local en América Latina, realizado por Anthony Bebbington, Gonzalo Delamaza, Rodrigo Villar. 2006 (Ver documento)