Un breve recuento del IV Foro Internacional RedEAmérica

Un breve recuento del IV Foro Internacional RedEAmérica
El IV Foro Internacional RedEAmérica, realizado en los días 29 de febrero y 1 de marzo, buscó reflexionar sobre los nuevos retos que le propone la situación actual latinoamericana al enfoque de desarrollo de base. En los últimos años, los países del continente americano han visto cambios en lo que se refiere al perfil demográfico, al crecimiento económico, a las políticas de protección social, a la efectividad de la institucionalidad, entre otros. Todo esto ha logrado incidir en una disminución de la pobreza en la región, si bien los resultados han variado entre los diferentes países.

Podría decirse que en el presente estamos ante un contexto más favorable, pues los diferentes enfoques y las muchas experiencias, han permitido tener una fuente de aprendizaje muy valiosa. Asimismo, existe una mayor conciencia en los distintos actores sobre el papel que juegan a la hora de confrontar este reto. Es claro que, aunque el sector privado que se ha vinculado con la inversión social no cuenta con los recursos para producir las transformaciones, sí puede contribuir de manera eficaz y significativa con su acción y su voz para buscar la superación de la pobreza, la desigualdad y la exclusión en el continente.

I. Brasil, un ejemplo a seguir

Las diferentes actividades que se llevaron a cabo en el Foro, partieron de estas realidades para compartir experiencias. La primera conferencia, a cargo de Tiago Falcão, Secretario Extraordinario para la Superación de la Extrema Pobreza profundizó en el caso de Brasil, pues este país logró sacar a 28 millones de personas de la extrema pobreza. Hay diferentes factores que lograron contribuir a esto, como lo son la combinación afortunada de crecimiento económico y política social; el crecimiento complementario y virtuoso de la tasa de inversión de capital y gasto social; el aumento continuo del salario mínimo; y el programa Bolsa Familia, que se combinó con diferentes estrategias para comprender la pobreza desde una perspectiva multidimensional.

El Secretario expuso su visión del papel de la inversión social privada en la reducción de la pobreza. Las estrategias planteadas por el Secretario son: apoyo en la cualificación de profesionales; reducción de las exigencias de escolaridad para la contratación por parte de las empresas; adquisición de bienes y servicios producidos por poblaciones de bajos recursos; y el estímulo a la cadena de proveedores.

II. Inversión social privada, desarrollo de base y superación de la pobreza

Ante la visión tradicional del papel de la inversión social privada, Francisco Tancredi propuso otros caminos en los que invitaba a las fundaciones y a los inversores sociales a ser más “osados”. Para él, la inversión social privada no debe centrarse en remediar, cofinanciar o complementar al gobierno, sino que más bien debe generar innovación social e iluminar nuevos caminos. Esta tarea tiene que hacerse en alianza con el estado en un ambiente armónico, sin estereotipos ni intereses ulteriores por parte de las empresas. En este sentido, no se trata de construir sistemas alternativos o paralelos al estado, sino de generar innovación social que reoriente los sistemas públicos. Tancredi invitó a los directores de las fundaciones a “evangelizar a sus juntas” para transformar la cultura de los resultados seguros y los modelos probados, que está presente en muchas fundaciones.

III. La voz de los empresarios

El panel con los empresarios mostró la diversidad existente entre las fundaciones familiares y las fundaciones que han sido creadas por las empresas en su modo de operación y siguiendo sus intereses. Las diferencias entre ellas se vieron claramente cuando se les preguntó qué significa una “inversión social estratégica”. Mientras que las fundaciones familiares enfatizaban lo estratégico para la sociedad y el desarrollo social, las fundaciones creadas por empresas enfatizaron lo estratégico para la empresa. Gracias a este debate se pudo determinar que una pregunta a la que debe darse una respuesta clara es cómo lograr que lo que es estratégico para la empresa lo sea también para la sociedad y viceverza.

Sin embargo, hubo acuerdos en otros temas, como es el caso de la sostenibilidad. Frente a ella todos coincidieron en que es importante poner el énfasis de la sostenibilidad en la construcción de capacidades colectivas y en el apoyo a las comunidades, para que sean los involucrados quienes protagonicen el cambio. Para lograr esto las fundaciones deben proyectar un proceso de acompañamiento a largo plazo.

IV. Las mesas de trabajo

Los participantes al Foro tuvieron la oportunidad de reunirse en mesas de trabajo para reflexionar sobre diferentes temas. En el debate que giró en torno a las oportunidades y los desafíos que tienen las redes, se señaló que las organizaciones de base pueden jugar un papel clave en el desarrollo de los territorios en los que operan, siempre que coordinen sus esfuerzos con otros actores. Por eso, los espacios de diálogo y el reconocimiento de la diversidad de los actores sociales es de vital importancia. El trabajo de redes debe estar guiado por la comprensión de que las organizaciones sociales pueden llegar a constituirse como “sujetos políticos” que generan acuerdos para el bien público. Por eso mismo, ellas deben buscar formas no jerárquicas de actuación.

En otra mesa se reflexionó sobre la incidencia que pueden tener los inversionistas sociales en las políticas públicas. Esta incidencia, que ha dejado de ser un ideal para convertirse en una realidad entre los miembros de la Red, contribuye a ampliar la escala, la incidencia y la continuidad de las políticas. No obstante, la incidencia propone una serie de retos, como determinar el modelo desde el que se quiere trabajar y reconocer que se trata de un proceso político que tiene riesgos.

Otro tema que se trabajó fue el de la inclusión económica. En esta mesa surgió con fuerza el tema de la equidad y el cierre de brechas sociales. A este respecto se concluyó que si la inversión social quiere lograr la inclusión económica, no sólo debe confrontar la “pobreza extrema”, sino también la “riqueza extrema”. También se comentó que es fundamental trabajar con las reglas del mercado como punto de referencia para las acciones orientadas a la inclusión.

Finalmente, otro grupo de trabajo se encargó de pensar la relación que hay entre la empresa, la fundación y la comunidad. Cada día se acepta más que la responsable por las relaciones con su entorno es la empresa, y que por tanto debe tener clara la manera en que se va a relacionar con ella. En ese sentido, quedó claro que las fundaciones no deben entenderse como el “brazo social” de las empresas, sino más bien como un apoyo para la empresa en los temas sociales y como un aporte a la hora de establecer vínculos con las comunidades.
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